“¿Querétaro para los queretanos?”: Un análisis ciudadano sobre la ingeniería local, el proyecto de 5 de Febrero y la nueva obra del Batán

Jorge Lomelí-Ingeniero Civil

 En una platica con el ingeniero Jorge Lomelí —colaborador y especialista en obra pública con más de cuatro décadas de trayectoria— abordaron con agudeza la calidad de la infraestructura en Querétaro, el desempeño del proyecto 5 de Febrero y las dudas técnicas, sociales y políticas que despierta el nuevo proyecto hídrico del Batán, estimado en más de 9 mil millones de pesos.

Ingeniería queretana vs. foránea: ¿cuál pesa más?

La conversación arrancó con una reflexión directa: “Yo siempre dije que la ingeniería en Querétaro es muy distinta…”, señaló Lomelí recordando cómo históricamente los proyectos locales eran encabezados por manos queretanas con conocimiento profundo del terreno, la gente y el entorno. Sin embargo, la percepción ha cambiado.

“Antes todo era hecho con administración local”, recordó el ingeniero Lomelí, quien explicó cómo en sexenios anteriores las grandes obras —como los puentes de Bernardo Quintana o los que cruzan frente al Hospital General— fueron planeadas, ejecutadas y supervisadas por talento queretano. “Ahora vienen empresas de fuera, y los resultados están a la vista”, dijo tajante.

5 de Febrero: entre promesas y realidades

El tramo intervenido en 5 de Febrero prometía reducir los tiempos de traslado a ocho minutos en un trayecto de siete kilómetros. Pero hoy, quienes transitan por ahí solo disfrutan de esa fluidez en horas de madrugada… y con desvíos.

Lomelí fue claro: “Se prometió más flujo, pero no se amplió el número de carriles. De hecho, se redujo uno. En hidráulica eso es como tener un tubo más chico. No puede pasar más agua por ahí”. Agregó que, aunque se incorporó infraestructura moderna —puentes deprimidos, miradores, jardineras—, el diseño no cumplió con los estándares de funcionalidad ni de belleza urbana. “Una obra de esta magnitud debe ser también una pieza arquitectónica que enaltezca la ciudad. No lo es”.

El Batán: un proyecto que genera dudas

El nuevo proyecto hídrico del Batán —cuyo costo inicial se estima en 9 mil millones de pesos— ha encendido las alertas. Lomelí se mostró sorprendido al enterarse que la empresa responsable del desarrollo nunca ha construido una planta de tratamiento desde cero.

“Nos estamos metiendo en un tema gravísimo, porque el agua implica salud, desarrollo, seguridad y sustentabilidad. Este proyecto debió haberse sociabilizado desde el principio. No hubo foros, ni participación de expertos, ni análisis técnico abierto”, denunció.

¿Agua potable de aguas tratadas? Riesgos y realidad

Uno de los aspectos más controversiales del proyecto Batán es la intención de reutilizar aguas tratadas para el consumo humano. Lomelí explicó que una planta de tratamiento no es lo mismo que una planta potabilizadora: la primera limpia aguas servidas, la segunda vuelve potable el agua cruda. “No puedes tomar agua tratada como si fuera de pozo. Son procesos distintos y delicados”, subrayó.

El ingeniero advirtió que el riesgo está en los residuos industriales y químicos que llegan sin control a los cuerpos de agua, especialmente desde la zona industrial de El Marqués. “Estos residuos necesitan tecnologías específicas y monitoreo minuto a minuto. Un error podría llevar contaminantes directo al agua que consumimos”.

Alternativas viables: ¿por qué no pensarlas?

Lomelí propuso soluciones que considera más viables, como usar el agua tratada para procesos industriales o de enfriamiento, y conservar el agua de pozo para el consumo humano. “Esto se hace en muchas partes del mundo. Es más eficiente, más seguro y más económico”.

El trasfondo político: deuda o compromiso de pago

Una de las grandes preocupaciones es la naturaleza financiera del proyecto. Aunque se asegura que no habrá deuda, el modelo de pago a largo plazo —de 25 a 30 años— compromete el presupuesto de futuras administraciones. “Le pueden llamar como quieran: es deuda. Y es transexenal. Se queda como carga para gobiernos que aún no han sido elegidos”, señaló Estrada.

¿Y ahora qué? El llamado a la responsabilidad legislativa

Ante la inminente discusión en el Congreso local, tanto Estrada como Lomelí hicieron un llamado urgente a los diputados. “Esto no puede ser aprobado al vapor. El análisis debe ser técnico, responsable y transparente. El agua no es un capricho, es vida. Y es un tema de Estado”, puntualizó Lomelí.

El ingeniero cerró con una reflexión contundente: “Lo más grave no es hacer una mala obra; es que la sociedad deje de confiar en sus instituciones. Y en Querétaro, hoy, la confianza ya está en juego”.

Conclusión

El futuro del agua en Querétaro, así como su infraestructura urbana, se juega entre decisiones técnicas y políticas. Lo que se haga o se omita en los próximos meses marcará no solo la calidad de vida de más de dos millones de personas, sino también la relación entre ciudadanía, ingenieros y autoridades.

Como lo dijo Estrada en el cierre del programa: “Queremos obras funcionales, pero también hechas con manos queretanas, con ojos queretanos y con conciencia queretana. Porque nadie cuida lo suyo como quien lo entiende desde raíz”.

Entrevista completa en:

 

 

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