Seguritech: el costoso espejismo de seguridad en Querétaro
En enero de 2022, apenas arrancado el sexenio del panista Mauricio Kuri, se anunció con bombo y platillo una inversión sin precedentes en tecnología para la seguridad: casi 4 mil millones de pesos entregados sin licitación a la empresa Seguritech, en un contrato que se extendía hasta 2027 y cuyos detalles —hasta hoy— siguen siendo reservados. La promesa era ambiciosa: drones, cámaras, lectores de placas, botones de auxilio y centros de comando para prevenir el delito. Tres años después, los resultados están a la vista… y son alarmantes.
Mientras el discurso oficial celebra una supuesta reducción del 5 o 10 por ciento en la incidencia delictiva, las cifras crudas, las que no caben en los boletines institucionales, hablan de otra realidad. Comparado con los primeros años del sexenio anterior, el gobierno de Kuri registra un incremento del 15 % en el total de delitos y casi un 8 % en crímenes de alto impacto, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Los hechos violentos no solo no se han contenido, sino que se han intensificado. El motín del Estadio Corregidora (marzo 2022), la balacera de Tequisquiapan (abril 2023), el doble homicidio en Huimilpan (marzo 2024) y la masacre del bar “Los Cantaritos” (noviembre 2024) no son hechos aislados. Son síntomas de un modelo fallido, que no ha logrado blindar a Querétaro ni con la infraestructura más cara jamás contratada en su historia.
Peor aún: el huachicol, una de las actividades criminales más graves en la entidad, se ha duplicado en el sexenio. Pasó de 180 tomas clandestinas detectadas en 2020, a 402 en 2023. ¿Dónde están los drones? ¿Dónde están los arcos lectores de placas y las miles de cámaras que supuestamente vigilan el territorio?
El contrato con Seguritech —empresa que ha sido cuestionada en varios estados del país por su opacidad y falta de resultados— se adjudicó de manera directa, sin competencia ni rendición pública de cuentas. ¿Cómo justificar una inversión de esta magnitud cuando la propia ciudadanía denuncia que los botones de auxilio no sirven, que hay cámaras apagadas, y que los centros de vigilancia no responden con eficacia?
La narrativa del gobernador Kuri es débil. Con su frase —“no puedo evitar que ocurran delitos, pero puedo hacer todo lo posible para prevenirlos”— no es coherente con la actual realidad. Si con 4 mil millones no se ha logrado una disminución sostenida de la violencia, si los delitos siguen creciendo y el crimen organizado se pasea por nuestras calles, ¿qué estamos financiando entonces?
Es momento de exigir responsabilidades. El contrato con Seguritech debe revisarse de inmediato, su contenido debe hacerse público, y el Secretario de Seguridad debe comparecer ante el Congreso local para explicar por qué, a pesar de la multimillonaria inversión, Querétaro es hoy más violento, más vulnerable y más desprotegido que antes.
No estamos frente a una estrategia de prevención; estamos frente a un elefante blanco digital, decorado con discursos de modernidad, pero incapaz de ofrecer paz.
Si no hay resultados, debe haber consecuencias.
Cómo análisis final, me preocupa que el camino del Sistema el Batan tenga resultados igual de mediocres que Seguritech.





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