Querétaro decidirá por causa, no por partido

En la política contemporánea, las gobernaturas no se ganan sólo con estructuras partidistas, sino con causas que logran conectar con la ciudadanía. Quienes encarnan una causa —la justicia social, la lucha contra la corrupción, la identidad regional o el cambio generacional— movilizan emociones, generan pertenencia y dan sentido a su proyecto político. Los partidos ofrecen registro; las causas, propósito. En tiempos de polarización, como los que vive Querétaro, serán las causas —no los colores— las que conquisten corazones y urnas.

Para el Partido Acción Nacional, el mayor error estratégico ha sido definir su discurso en oposición a una causa ganadora: la de la Cuarta Transformación. Si yo fuera su asesor en comunicación, les recomendaría abandonar esa línea. Con una presidenta con más del 75 % de aprobación, competir “en contra de la causa” es, literalmente, perder antes de empezar. El PAN no podrá reconectar con los queretanos si no abandona la lógica de la negación y asume nuevas causas que lo acerquen a la gente.

Del otro lado, Morena vive un momento crucial. Su presidenta nacional, Luisa Alcalde, reconoció recientemente que si hoy fueran las elecciones en Querétaro, no ganarían. Pero esa declaración no debería verse como derrota, sino como oportunidad: caballo que alcanza, gana. La clave está en subirse a causas claras y visibles. Tres destacan:

1. Reducir la brecha económica. No basta con empatía; se requieren propuestas que transformen la realidad de los queretanos que menos tienen. Políticas fiscales más progresivas e inversión social directa pueden marcar la diferencia.

2. Defender los derechos de la clase trabajadora. Mejor movilidad, horarios justos, salarios dignos y seguridad social para quienes hoy carecen de ella. Morena debe ser la voz de quienes entran a trabajar, pero nunca saben a qué hora saldrán.

3. Tolerancia cero a la corrupción. No hay causa más potente que la honestidad. Los ciudadanos esperan valentía de quienes denuncian abusos, no complicidad. La congruencia puede convertirse en el valor más electoral de todos.

 

Hay que reconocer que los legisladores de la 4T en Querétaro han sostenido causas importantes: la defensa del derecho humano al agua, la protección de las mujeres con iniciativas como la Ley Valeria, los apoyos a grupos vulnerables, la despenalización del aborto, la municipalización de comunidades desfavorecidas y la creación de la comisión de fiscalización que revisará los gastos del gobierno estatal.
Sin embargo, estas causas aún avanzan con dificultad, frenadas por la parálisis legislativa y el control mediático del oficialismo, que intenta minimizar cada logro para impedir que las banderas sociales se conviertan en identidad política.

Las causas son persistentes: no se apagan con un boletín ni con un veto. Si Morena elige a su candidato en función de la causa que encarne, no del grupo que lo impulse, podrá transformar esas luchas en el proyecto de un nuevo Querétaro. Porque los votantes ya no buscan partidos, buscan propósito. Y quien lo tenga, gobernará.

 

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