Lluvias evidencian rezago en infraestructura hidráulica y falta de planeación en Querétaro

Jorge Lomelí Ingeniero Civil en Entrevista con David Smeke 

Las lluvias registradas esta semana en la zona metropolitana de Querétaro, lejos de ser un fenómeno extraordinario, volvieron a poner en evidencia deficiencias estructurales en la planeación urbana, la infraestructura hidráulica y la gestión gubernamental.

A pesar de que la precipitación fue considerada moderada —apenas entre tres y cuatro milímetros—, los efectos fueron significativos: inundaciones, daños en vialidades, fallas en servicios y afectaciones a ciudadanos. Esto ha reavivado cuestionamientos sobre la capacidad técnica y, sobre todo, la voluntad política para atender un problema que especialistas califican como “crónico”.

Durante una reciente intervención pública, la Senadora Bety Robles acompañó a ciudadanos afectados, quienes denunciaron incumplimientos por parte de autoridades municipales ante promesas previas de atención a zonas vulnerables.

Falta de voluntad, no de recursos

El ingeniero Jorge Lomelí, especialista en infraestructura, señaló que el problema central no radica en la falta de recursos económicos, sino en la ausencia de decisiones estratégicas.

“Querétaro tiene dinero. Lo que falta es voluntad para ejecutar un proyecto integral del agua”, afirmó.

Explicó que la ciudad forma parte de dos cuencas hidrológicas —Pánuco y Lerma-Chapala—, lo que implica una complejidad técnica que requiere planeación a largo plazo. Sin embargo, acusó que las administraciones han postergado soluciones estructurales, optando por medidas temporales.

Infraestructura rebasada y pérdidas alarmantes

Uno de los datos más preocupantes es que entre el 40% y 45% del agua que circula en la red se pierde por fugas, lo que representa cerca de 1,700 litros por segundo desperdiciados en la zona conurbada de Querétaro, El Marqués y Corregidora.

“Es absurdo pensar en nuevos proyectos millonarios cuando con una fracción del presupuesto se podría reparar la red existente”, señaló Lomelí.

Asimismo, advirtió que el crecimiento urbano desordenado ha incrementado la vulnerabilidad en zonas críticas, donde la falta de drenaje pluvial adecuado provoca inundaciones recurrentes.

Problemas visibles y riesgos latentes

Entre los incidentes recientes destaca la explosión de un transformador eléctrico en el centro histórico, presuntamente causada por filtraciones de agua, así como deslaves constantes en vialidades como Paseo 5 de Febrero.

A esto se suman deficiencias en pavimentación, hundimientos y alcantarillas mal niveladas, que representan riesgos tanto para automovilistas como para peatones y ciclistas.

Propuestas ignoradas

El especialista planteó alternativas que han sido poco consideradas por las autoridades, como:

  • Sistemas de captación de agua en parques industriales mediante techumbres.
  • Construcción de bordos para regulación pluvial en la periferia.
  • Aprovechamiento de camellones y espacios públicos para almacenamiento de agua.
  • Incentivos fiscales a empresas que implementen tecnologías de captación.

“Hay soluciones viables y probadas. El problema es que no se ejecutan”, enfatizó.

Tecnología sin estrategia

En materia de seguridad, también se cuestionó la efectividad de inversiones millonarias en tecnología, como sistemas de videovigilancia, ante hechos recientes de violencia que, según expertos, pudieron haberse prevenido.

“La tecnología existe, pero sin estrategia ni acción, es insuficiente”, se advirtió.

Un problema que se repite

Especialistas coinciden en que las lluvias no son el problema, sino la falta de preparación ante un fenómeno predecible. Con un promedio anual de entre 500 y 600 milímetros de precipitación, Querétaro enfrenta un reto que se agravará con el cambio climático.

Mientras tanto, ciudadanos continúan enfrentando las consecuencias de una infraestructura rebasada y decisiones postergadas.

 

Entrevista completa en: 

 

 

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