COMENTARIOS SOBRE EL IMPUESTO A LAS REMESAS
Patricia González Miranda
Buenos días, hoy comentamos el tema del gravamen a las remesas de nuestros migrantes y sus posibles efectos y cual podría ser la reacción en ambos lados de la frontera y tomaremos como punto de partida las recientes declaraciones de nuestra Presidenta.
San Luis Potosí, 24 de mayo de 2025 – La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó un contundente rechazo a la propuesta de Estados Unidos de imponer un impuesto del 3.5% a las remesas enviadas por migrantes, calificándola como “injusta” y “discriminatoria”. Durante un evento público en San Luis Potosí, la mandataria advirtió que, de ser necesario, México impulsará movilizaciones para oponerse a esta medida, que está próxima a discutirse en el Senado estadounidense.
Para quienes no estamos familiarizados con la cantidad de recursos que esto representa, es necesario ver un poco de números.
Las remesas en 2024 alcanzaron un récord de 64,745 millones de dólares, representando cerca del 4% del PIB nacional.
La propuesta, que inicialmente contemplaba un impuesto del 5% y fue reducida al 3.5% tras su aprobación en la Cámara de Representantes de EE.UU., ha generado una respuesta activa del gobierno mexicano, “No queremos que haya impuestos a las remesas de nuestros paisanos, que atienden a los más necesitados”, afirmó nuestra presidenta, llamando a los casi 40 millones de mexicanos en Estados Unidos a manifestarse enviando cartas, correos y mensajes en redes sociales a los senadores estadounidenses. La presidenta subrayó que los migrantes mexicanos “ya pagan impuestos” en EE.UU., por lo que este gravamen violaría el tratado bilateral de 1994 contra la doble tributación.
La presidenta también destacó el aporte económico de los migrantes mexicanos a EE.UU., indicando que generan 2.1 billones de dólares al PIB estadounidense. “Estados Unidos no sería lo que es sin los mexicanos que trabajan allá”, afirmó, enfatizando que la medida podría reducir el consumo de los migrantes en hasta 100 mil millones de dólares, afectando también la economía estadounidense.
El gobierno mexicano ha enviado cartas al Congreso de EE.UU. y planea continuar las negociaciones para evitar la aprobación del impuesto. Sheinbaum reiteró su compromiso de defender a los migrantes, a quienes llamó “héroes y heroínas de la patria”, y aseguró que México no cederá en su postura. “Vamos a seguir trabajando para que no haya ningún impuesto a las remesas”, concluyó.
El proyecto “One Big Beautiful Bill Act” (que gravaría las remesas), si se implementa, podría significar que el gobierno estadounidense pueda recaudar aproximadamente 2,266 millones de dólares anuales, afectando directamente a las familias mexicanas de bajos recursos que dependen de estos envíos, especialmente en estados como Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Chiapas (16% del PIB estatal) y Guerrero
La presidenta Sheinbaum y el Senado mexicano han argumentado que el impuesto no solo es discriminatorio, sino que también podría desincentivar el uso de canales formales, empujando a los migrantes a recurrir a métodos informales como el transporte físico de dinero, lo que incrementaría riesgos de seguridad y evasión fiscal.
De concretarse las movilizaciones, las declaraciones y las acciones recientes del gobierno mexicano permiten inferir lo siguientes:
Movilizaciones de migrantes en EE.UU.
Protestas en México y en la frontera.
Campaña digital masiva.
Acciones diplomáticas y cabildeo
En otras acciones legales y económicas posibles, si el impuesto se aprueba, México podría explorar acciones legales internacionales, argumentando la violación del tratado de 1994. Además, el Senado mexicano ha sugerido que la medida podría dañar la economía de ambos países, incentivando a México a considerar medidas recíprocas, como aranceles selectivos o restricciones comerciales dentro del marco del T-MEC.
Para concluir podríamos aventurarnos a dar una opinión sobre las impresiones en ambos lados de la frontera:
Del americano promedio: La reacción varía según la afiliación política. Los conservadores podrían ver el llamado a movilizaciones como una intromisión o una amenaza, mientras que los progresistas podrían entenderlo como una defensa de los derechos migrantes, aunque con reservas sobre su impacto en la política interna. La falta de claridad sobre las movilizaciones y el contexto de polarización en EE. UU. limitan una respuesta unificada.
Comunidad latina: Es probable que la comunidad mexicana y latina en general reciba positivamente el rechazo de Sheinbaum al impuesto, viendo su llamado como un respaldo a sus contribuciones y necesidades. Sin embargo, la participación en movilizaciones podría ser mixta: los migrantes con estatus legal y organizaciones comunitarias podrían liderar acciones, mientras que los indocumentados podrían optar por formas de resistencia más discretas debido al riesgo de deportaciones.
Tratando de concluir una opinión, me parece que el gobierno de México, bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum, está preparando una estrategia multifacética que combina movilizaciones ciudadanas, campañas digitales, protestas transfronterizas y un intenso cabildeo diplomático para frenar el impuesto del 3.5% a las remesas. Estas acciones reflejan la importancia crítica de las remesas para la economía mexicana y el compromiso de defender los derechos de los migrantes, a quienes Sheinbaum llamó “héroes y heroínas de la patria”.
México se prepara para una batalla política y social que podría redefinir las relaciones bilaterales en el contexto del segundo mandato de Trump.





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