¿Dejarías tu caso en manos de una inteligencia artificial?

Doctor Hugo Rodríguez Docente de la UAQ en Entrevista con David Smeke

En medio de un creciente debate sobre el uso de la inteligencia artificial (IA) en la vida cotidiana, Querétaro se suma a una conversación que ya alcanza tribunales, universidades y espacios públicos. La posibilidad de utilizar herramientas de IA para agilizar procesos judiciales ha despertado tanto entusiasmo como preocupación entre especialistas y ciudadanos.

El tema tomó fuerza luego de que autoridades del Poder Judicial en Querétaro anunciaran la intención de incorporar inteligencia artificial para atender el rezago de miles de expedientes y casos pendientes. La propuesta promete acelerar tiempos de respuesta y optimizar la gestión administrativa; sin embargo, también abrió preguntas delicadas: ¿puede una máquina ser imparcial? ¿Estamos preparados para que la tecnología participe en decisiones relacionadas con la justicia?

El doctor Hugo Rodríguez, especialista en temas de innovación tecnológica y educación, considera que la discusión no debe centrarse en rechazar o aceptar la IA de manera absoluta, sino en comprender cómo funciona y bajo qué criterios se utiliza.

“La inteligencia artificial es una herramienta. El problema no es la herramienta, sino cómo la usamos y quién la diseña”, explicó.

El peligro de los sesgos

Uno de los puntos más delicados, señaló Rodríguez, es el llamado “sesgo algorítmico”. La IA aprende a partir de datos proporcionados por seres humanos, y esos datos pueden contener prejuicios sociales, culturales o incluso raciales.

El especialista recordó casos documentados en Estados Unidos, donde sistemas de inteligencia artificial utilizados para apoyar decisiones judiciales terminaron favoreciendo tendencias discriminatorias contra ciertos grupos sociales o comunidades consideradas de “alto riesgo”.

“Si alimentas a un sistema con información cargada de prejuicios, el resultado también tendrá prejuicios. La inteligencia artificial se parece a su dueño”, advirtió.

La preocupación no es menor. En un entorno judicial, un error algorítmico podría afectar directamente la vida de las personas, desde sentencias hasta procesos de evaluación jurídica.

¿Puede sustituir a los jueces?

Aunque el avance tecnológico parece imparable, Rodríguez aclaró que la IA no sustituye la labor humana, sino que funciona como un apoyo para procesar grandes cantidades de información en menos tiempo.

“La inteligencia artificial puede ayudar a disminuir errores humanos, ordenar expedientes o encontrar antecedentes jurídicos más rápido. Pero la responsabilidad final debe seguir siendo humana”, afirmó.

Incluso destacó que en algunos casos la tecnología podría reducir prácticas negativas dentro del sistema, como errores administrativos o actos de corrupción. Sin embargo, insistió en que ningún sistema es completamente objetivo.

“La objetividad absoluta ni siquiera existe en los humanos, y tampoco en la inteligencia artificial”, señaló.

Privacidad y datos sensibles

Otro de los riesgos mencionados por el académico es el manejo de información confidencial. Expedientes judiciales contienen datos sensibles como domicilios, antecedentes personales y documentos privados, por lo que utilizar plataformas abiertas o comerciales representaría un riesgo importante.

“Los gobiernos deben apostar por sistemas cerrados y protegidos. No se trata de subir expedientes a plataformas públicas de inteligencia artificial”, explicó.

La IA también llegó a las aulas

La conversación no se limitó al ámbito judicial. El uso de herramientas como ChatGPT entre estudiantes y profesores también forma parte del nuevo escenario educativo.

Para Hugo Rodríguez, prohibir la IA en las escuelas sería un error.

“Los estudiantes tienen que aprender a usarla responsablemente. Las habilidades digitales ya son una necesidad laboral”, dijo.

El especialista considera que la educación debe evolucionar y enseñar a los jóvenes no solo a utilizar estas herramientas, sino a desarrollar pensamiento crítico para no depender completamente de ellas.

Universidades y empresas: una nueva alianza

Además de reflexionar sobre inteligencia artificial, Rodríguez compartió detalles de un proyecto impulsado desde la Universidad Autónoma de Querétaro, donde se busca acercar a estudiantes con empresas y empleadores desde los primeros semestres.

El programa, denominado “Alliance Day”, conecta a jóvenes con compañías y especialistas para reducir la brecha entre la formación académica y el mundo laboral.

“La universidad ya no puede trabajar sola. Necesitamos que las empresas participen en la formación real de los estudiantes”, explicó.

La iniciativa busca que los alumnos desarrollen habilidades tecnológicas, experiencia profesional y contacto directo con las exigencias actuales del mercado laboral, en un contexto donde la inteligencia artificial y la automatización están transformando prácticamente todas las profesiones.

Un debate que apenas comienza

Mientras gobiernos, universidades y empresas avanzan en la adopción de inteligencia artificial, especialistas coinciden en que el verdadero desafío no es detener la tecnología, sino aprender a regularla y utilizarla con responsabilidad.

En Querétaro, la discusión ya está sobre la mesa: ¿la inteligencia artificial será una herramienta para mejorar la justicia y la educación, o abrirá nuevos riesgos de desigualdad y deshumanización?

Por ahora, la respuesta parece depender menos de las máquinas y más de quienes las programan.

Entrevista completa en:

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