Grissell Hernández en Entrevista con David Smeke
Especialistas advierten que el hostigamiento sistemático en el trabajo afecta la salud, la productividad y puede derivar en sanciones para las empresas.
El mobbing laboral, también conocido como acoso laboral, es una práctica cada vez más visible en empresas pequeñas, medianas y grandes en México. Aunque durante años fue normalizado como “parte del trabajo”, hoy se reconoce como un riesgo psicosocial con implicaciones psicológicas, legales y organizacionales.
Así lo explicó Grissell Hernández, licenciada en Contabilidad y Psicología, con maestría en Negocios y especialista en bienestar organizacional, durante una entrevista en la que abordó la creciente preocupación de trabajadores y directivos por identificar este tipo de conductas.
¿Qué es el mobbing laboral?
De acuerdo con Grissell Hernández, el acoso laboral puede manifestarse de distintas formas —sexual, psicológico o verbal—, pero el mobbing se distingue por ser una conducta sistemática y reiterada, cuyo objetivo es afectar emocionalmente al trabajador hasta provocar su desgaste, bajo desempeño o incluso su renuncia.
“Puede venir de un jefe hacia un subordinado, entre compañeros o incluso de un grupo hacia un superior”, explicó. Entre las prácticas más comunes se encuentran cargas excesivas de trabajo, humillaciones, amenazas veladas, represalias, aislamiento y descalificaciones constantes.
La Norma Oficial Mexicana 035
Desde 2019, la Norma Oficial Mexicana NOM-035, emitida por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, obliga a las empresas a identificar, analizar y prevenir los factores de riesgo psicosocial, incluido el acoso laboral.
La especialista detalló que:
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Empresas de 1 a 15 trabajadores deben cumplir con medidas básicas.
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De 16 a 50 empleados, identificar y analizar riesgos.
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Con 51 o más trabajadores, realizar evaluaciones completas del entorno organizacional y dar seguimiento psicológico.
La norma también reconoce al estrés, la ansiedad y el estrés postraumático como riesgos laborales, los cuales pueden derivar en afectaciones físicas y emocionales, ausentismo y disminución de la productividad.
Consecuencias de ignorar el problema
Grissell Hernández advirtió que no atender estas situaciones puede generar costos elevados para las empresas, desde baja productividad hasta demandas laborales. En casos graves, el mobbing puede escalar a procedimientos ante la Secretaría del Trabajo, instancias laborales o incluso organismos de derechos humanos, siempre que existan evidencias y evaluaciones periciales psicológicas.
¿Qué hacer ante un caso de acoso?
Para los trabajadores, la recomendación principal es reconocer la situación, buscar apoyo psicológico externo, documentar los hechos (correos, fechas, instrucciones indebidas) y, de ser posible, reportarlo a un comité interno de ética o integridad. Si la empresa no actúa, existen vías institucionales y legales.
En el caso de los directivos o líderes que se sienten acosados por su equipo, la solución no es punitiva inmediata. “Debe partir desde la cabeza de la organización, con una cultura clara, protocolos, capacitación y fortalecimiento del liderazgo y la inteligencia emocional”, señaló.
Bienestar y productividad, una relación directa
La especialista subrayó que un trabajador emocionalmente sano no solo reduce riesgos legales, sino que incrementa la productividad. “Está comprobado que un entorno laboral positivo mejora el rendimiento y reduce el ausentismo”, afirmó.
Actualmente, Grissell Hernández encabeza el Centro Integral de Psicología y Bienestar Organizacional, desde donde se brinda asesoría en NOM-035, acompañamiento psicológico, peritajes, capacitación en liderazgo y desarrollo de cultura organizacional.
“El bienestar laboral ya no es un lujo ni un tema opcional; es una responsabilidad legal y humana”, concluyó.
Contacto profesional:
Centro Integral de Psicología y Bienestar Organizacional
Teléfono: 446 100 2674
Sitio web: www.cypbo.com
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