FAKE NEWS “La orden de restricción que nunca existió»

El caso documentado de cómo una fotografía fue usada para construir una narrativa falsa sobre una supuesta orden de restricción inexistente.

El pasado 22 de enero fui abordado en la Legislatura del Estado por un elemento de la Guardia Nacional.

Su pregunta fue directa: si existía una orden de restricción en mi contra.

Le respondí con la misma claridad: desconocía cualquier orden de ese tipo y, si él estaba ahí para notificarme formalmente, estaba dispuesto a escuchar.

El oficial mostró sorpresa.

Volteó entonces hacia la diputada Teresita Calzada y hacia una trabajadora de su equipo —cuyo nombre omito por respeto a la sanción que me fue impuesta—, quien aseguró con absoluta seguridad que sí existía una orden de restricción y que yo la conocía.

El elemento de la Guardia Nacional pidió que se comprobara dicha afirmación.

Le entregaron un teléfono celular con varios documentos abiertos. Revisaron uno por uno.

No apareció ninguna orden.

Ninguna.

Ante ello, el oficial simplemente me pidió que me retirara del lugar. Después se acercó nuevamente a la diputada y a su colaboradora buscando continuar la conversación mientras yo abandonaba el recinto legislativo.

Hasta ahí, los hechos.

Pero al día siguiente comenzó otra historia.

Diversos medios de comunicación —y particularmente un grupo de comunicadores en redes sociales llamados “los qromadores”— difundieron fotografías del momento en que hablaba con el elemento de la Guardia Nacional.

La narrativa que construyeron fue completamente distinta a la realidad.

Aseguraron que había sido desalojado por una orden de restricción.

Me señalaron incluso como agresor.

Una mentira construida a partir de una fotografía.

Una fake news.

Emití un comunicado formal desmintiendo lo sucedido y explicando con precisión los hechos. Sin embargo, el episodio revela algo mucho más grave que una simple distorsión informativa.

Revela un problema estructural.

1. Fake news como herramienta de linchamiento

Usar una fotografía para fabricar una historia inexistente con el objetivo de dañar la reputación de alguien no es periodismo.

Es propaganda.

Es manipulación.

Y, sobre todo, es una muestra del bajo nivel profesional de quienes hoy pretenden llamarse comunicadores mientras difunden información sin verificar.

El periodismo exige contraste de fuentes, contexto y responsabilidad.

Lo que ocurrió en este caso fue exactamente lo contrario.

2. Artículo 19: acción arbitraria contra un periodista

La organización internacional Artículo 19, dedicada a la defensa de la libertad de expresión y del periodismo, analizó el caso.

Su conclusión fue clara.

Emitió una recomendación dirigida a la diputada Teresita Calzada, señalando que lo ocurrido constituye una acción arbitraria y que el acoso judicial y la persecución contra periodistas se están convirtiendo en nuevas formas de censura en México.

La organización determinó, tras una revisión exhaustiva del caso, que la acción emprendida en mi contra fue excesiva, sin sustento legal y con un claro efecto intimidatorio.

La investigación confirmó algo fundamental:

No existe ninguna orden de restricción en mi contra.

Incluso existe un amparo vigente que así lo demuestra.

Más aún: la sanción emitida por el Tribunal Electoral —la misma que hoy está impugnada— nunca estableció ninguna orden de restricción.

Dicha sanción además se encuentra actualmente en etapa de admisibilidad ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

3. El problema de fondo: el acoso entre medios

En Querétaro estamos viendo con creciente frecuencia algo preocupante:

periodistas atacando a otros periodistas.

No desde la crítica profesional —que siempre es bienvenida— sino desde el linchamiento mediático, la desinformación y la difamación.

La pluralidad de ideas debería ser la esencia del debate público.

Pero algunos prefieren el ataque.

En mi caso particular, el hostigamiento proviene principalmente de un medio de comunicación al que demandé laboralmente y que parece haber decidido convertir el conflicto legal en una campaña permanente de desinformación.

Otros medios, lamentablemente, actúan como comparsa, replicando versiones sin verificar.

El resultado es un ecosistema mediático mal informado, poco crítico y reacio a permitir el derecho de réplica.

4. Un mensaje para la diputada

A la diputada Teresita Calzada solo puedo decirle algo con franqueza.

Lamento profundamente que alguien de su equipo le haya proporcionado información falsa.

Espero que exista la apertura para dialogar y esclarecer lo sucedido.

No por mí.

Sino por la responsabilidad pública que implica su cargo y por las aspiraciones políticas que legítimamente pueda tener, las cuales deben construirse escuchando todas las voces.

5. No pido unidad. Pido respeto.

No voy a pedir la unidad del gremio periodístico.

Eso sería una utopía.

Pero sí hay algo indispensable para que el periodismo tenga sentido:

respeto.

Respeto a la verdad.

Respeto al trabajo de otros periodistas.

Respeto al derecho de réplica.

Y respeto a la libertad de expresión.

Porque cuando la mentira sustituye a los hechos, lo que está en riesgo no es la reputación de una persona.

Lo que está en riesgo es la credibilidad del periodismo mismo.

Cuando la mentira se vuelve noticia, el problema ya no es un periodista.
El problema es el periodismo mismo.

 

“Narrativa desmentida”

FAKE NEWS

Imagen utilizada por diversos medios y cuentas en redes para afirmar que existía una orden de restricción en contra del periodista David Smeke. Documentos oficiales y revisiones posteriores confirmaron que dicha orden nunca existió.

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