Jóvenes alzan la voz tras la caída del Mencho, entre la desinformación y la transformación

Manuel Abarca Coord. Estatal de Relevo Generacional en Entrevista con David Smeke

La reciente detención y abatimiento de Nemecio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, ha sacudido al país. Mientras autoridades federales destacaron el operativo como un golpe histórico contra la delincuencia organizada, en redes sociales se desató una ola de versiones alarmistas, noticias falsas y narrativas que dibujaban un México al borde del colapso.

En medio del ruido digital, una pregunta surge con fuerza: ¿qué están pensando los jóvenes?

Entre el impacto y la desinformación

Para Manuel Abarca, joven activista queretano, la prioridad es clara: escuchar a las nuevas generaciones. “Somos una generación hiperconectada, pero también vulnerable a la manipulación. No solo nuestros padres caen en las fake news; la Generación Z también puede hacerlo”, advierte.

Durante las horas posteriores al operativo, plataformas como X y Facebook se inundaron de videos fuera de contexto, algunos incluso creados con inteligencia artificial, mostrando escenas apocalípticas que no correspondían a la realidad. Vehículos incendiados en otros estados o en años anteriores fueron difundidos como hechos actuales, generando miedo innecesario.

“Hay que seguir fuentes oficiales y construir criterio propio. Lo que estaba pasando era menos grave que lo que se decía que estaba pasando”, subraya.

Confianza institucional y debate político

Desde la perspectiva de Manuel, el operativo fue resultado de una coordinación efectiva entre las Fuerzas Armadas y el Gobierno federal. En su opinión, lejos de iniciar una nueva espiral de violencia, podría representar el comienzo de una etapa distinta en materia de seguridad.

La presidenta Claudia Sheinbaum abordó el tema en su conferencia matutina, defendiendo la estrategia de seguridad y señalando que, para algunos sectores críticos, ninguna acción sería suficiente: “Si se actúa, se critica; si no se actúa, también”.

El debate revive viejas heridas de la llamada “guerra contra el narcotráfico”, pero también pone sobre la mesa una transformación en curso: el papel activo de los jóvenes en la discusión pública.

México Imparable: prevención desde la raíz

En paralelo a la coyuntura de seguridad, el subsecretario Miguel Torruco Garza presentó la iniciativa “México Imparable”: cien centros comunitarios que funcionarán en todo el país para prevenir la violencia mediante deporte, cultura y atención a la salud mental.

La propuesta marca un contraste generacional. “Venimos de generaciones donde ir al psicólogo era ‘para locos’ y donde la disciplina muchas veces era violencia”, reflexiona Manuel. Hoy, la atención psicológica, las actividades artísticas y el deporte se colocan como herramientas centrales de prevención.

La apuesta es clara: construir comunidad antes que reaccionar con fuerza.

Jóvenes y política: rumbo a 2027

Más allá del tema de seguridad, la conversación se amplía hacia el futuro político de Querétaro. Manuel considera que el escenario rumbo a 2027 es incierto y que la participación juvenil será determinante.

Desde 2018 milita en Morena, incluso antes de tener edad para votar. Su postura es que la “transformación” llegará al estado y que los jóvenes deben ocupar espacios reales de toma de decisiones, no solo simbólicos.

“El cambio siempre ha empezado con los jóvenes”, afirma, recordando que históricamente han sido motor de revoluciones sociales y políticas.

El reto: no criminalizar a la juventud

Uno de los puntos más sensibles es la tendencia a descalificar a los jóvenes por su edad. “A veces ni siquiera miran tu trayectoria; basta con que seas joven para que te digan que no tienes experiencia”, señala Manuel, quien también es compositor musical desde la adolescencia.

La exigencia es doble: que los adultos escuchen y que los jóvenes no se desanimen.

Una generación que quiere ser escuchada

La caída del Mencho no solo abre un nuevo capítulo en la estrategia de seguridad nacional. También exhibe la necesidad de integrar la voz juvenil en el análisis público.

Entre la incertidumbre, la desinformación y la polarización política, una cosa parece clara: las nuevas generaciones no quieren ser espectadores. Quieren participar, cuestionar, proponer y transformar.

En tiempos convulsos, escuchar a los jóvenes ya no es una opción decorativa. Es una prioridad nacional.

 

Entrevista completa en: 

 

 

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