Jóvenes y mujeres, la voz que México no está escuchando
Leilani Ordóñez Regidora del Municipio del Marqués Qro en entrevista con David Smeke.
En México, donde más del 33% de la población es joven, una pregunta comienza a incomodar a los gobiernos locales: ¿por qué se sigue ignorando la voz de quienes representan el presente —y no solo el futuro— del país? La interrogante tomó fuerza tras una conversación con una regidora del municipio de El Marqués, Querétaro, quien lanzó una crítica directa: la visión de las juventudes, especialmente de las mujeres jóvenes, está siendo sistemáticamente relegada.
Desde su experiencia en el Cabildo, la funcionaria Leilani Ordóñez aseguró que, aunque ocupar un cargo público le permite cierta visibilidad, la realidad para la mayoría de los jóvenes es distinta: “Si no tienes una posición, tu voz simplemente no se escucha”
Invisibilización estructural
La regidora Leilani Ordóñez señaló que existe una barrera generacional dentro de la política local, donde las decisiones siguen siendo dominadas por perfiles de mayor edad que, en muchos casos, desestiman las propuestas juveniles. Incluso dentro del propio Cabildo, denunció, las iniciativas impulsadas desde su trinchera suelen no traducirse en acciones concretas.
Uno de los ejemplos más claros es el presupuesto destinado al Instituto de la Juventud. Actualmente, ronda los 30 millones de pesos, una cifra que calificó como insuficiente, especialmente en un municipio donde la población joven podría alcanzar hasta el 40%. Su propuesta de duplicar este recurso sigue sin ser atendida.
“La juventud tiene necesidades específicas que no están siendo cubiertas. No es lo mismo diseñar políticas para adultos que para jóvenes emprendedores, estudiantes o quienes buscan su primera oportunidad laboral”, explicó.
Programas sociales: pocos para muchos
La crítica se agudiza al revisar la distribución de recursos públicos. En una reciente sesión de Cabildo, se aprobaron programas sociales como entrega de tinacos, calentadores solares y materiales de construcción, beneficiando a cerca de 3,800 personas en un municipio que supera los 270 mil habitantes.
Para la regidora, el problema no es la existencia de estos apoyos, sino su alcance limitado: “No podemos hablar de impacto social real cuando apenas llegamos a una mínima parte de la población”.
A esto se suma una polémica redistribución presupuestal: mientras la Secretaría de Desarrollo Social cuenta con alrededor de 35 millones de pesos, la Oficina de Presidencia concentra cerca de 300 millones, además de asumir funciones relacionadas con programas sociales.
“Se está cargando la balanza hacia un área que no es la especializada. Desarrollo Social debería ser el eje de estas políticas”, advirtió.
Un municipio de contrastes
El diagnóstico sobre El Marqués es claro: crecimiento económico sin desarrollo equitativo. Mientras se presume la llegada de inversiones y proyectos de gran escala, persisten comunidades sin servicios básicos como drenaje o pavimentación.
“El Marqués es un municipio de desigualdades. Hay zonas con alto desarrollo y otras completamente olvidadas”, denunció.
Además, el fenómeno de asentamientos irregulares sigue creciendo, evidenciando la falta de planeación urbana y atención integral por parte de las autoridades.
Juventud: entre el abandono y la resistencia
Pese al panorama, la regidora reconoce que los jóvenes no están inmóviles. Por el contrario, considera que están participando desde nuevas formas, aunque sin el respaldo institucional necesario.
“Nos dicen que los jóvenes no quieren involucrarse, pero no es cierto. Lo que falta son oportunidades reales”, afirmó.
En ese sentido, destacó programas federales como Jóvenes Construyendo el Futuro, al considerarlos ejemplos de políticas públicas que sí escuchan y atienden a este sector.
El llamado: escuchar antes de que sea tarde
La advertencia es contundente: ignorar a la juventud no solo es un error político, sino un riesgo social. En un país donde este sector podría definir elecciones y marcar el rumbo económico, su exclusión podría tener consecuencias profundas.
“La voz joven ya existe. El problema es que no se está tomando en cuenta”, concluyó.
La pregunta queda en el aire: ¿están los gobiernos dispuestos a escuchar antes de que esa voz se convierta en reclamo?
Entrevista completa en:





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