LA ALTERNANCIA EN EL ESTADO DE MÉXICO 2023

“PRISMA POLÍTICO”

MTRO. FRANCISCO SÁNCHEZ RAMÍREZ

Hace décadas que la democracia en México se discute recurrentemente. Según advirtió alguna vez Giovanni Sartori, al evaluar el desarrollo de la Ciencia Política como disciplina, uno de los más graves problemas que tiene es la falta de coincidencias en sus conceptos básicos, pero no porque carezca, como pudiera pensarse, de definiciones claras, sino porque los politólogos se empeñan en cuestionarlas, toda vez que política al fin y al cabo las preferencias e incluso las exigencias ideológicas se imponen al contenido conceptual. Si la democracia no siempre suscita acuerdos, el término “transición” aún menos. Desde que el mundo enfrentó la caída de los regímenes comunistas y dictatoriales en Europa Oriental y América Latina a finales del siglo pasado, se desató una fuerte corriente que no pretendió explicar los procesos de cambio, sino encontrar patrones de comportamiento que establecieran la secuencia de las transformaciones, su importancia y finalmente su obligatoria conclusión.

México no escapó a la tentación. Detalles aparte, el problema más serio que enfrentó el análisis fue reconocer cuándo y, sobre todo, por qué la democracia había llegado al país. Competencia partidaria y equidad electoral fueron elementos determinantes en el juicio, pero paradójicamente no se coincidió en sus resultados. La alternancia se convirtió en lo más apreciado, pero no en su sentido más preciso, sino en su manifestación más visible. A pesar de que esa consecuencia y su inseparable complemento, que es el pluralismo, fueron evidentes en México en congresos locales, municipios, gobiernos estatales, desde 1989, y en el congreso federal, desde 1997, no se reconoció ningún avance sustantivo hasta que el PRI perdió la Presidencia de la República en el año 2000. Puede comprenderse que se sobreestimara esta alternancia a causa de la fuerte tradición presidencialista del país, pero, al sobrevalorarla, se dejó de lado el profundo cambio que se había producido en los estados y, por extensión, en la política nacional.

La alternancia política, referida al cambio de los partidos gobernantes, es un fenómeno relativamente nuevo en México. Tomando en cuenta el contexto histórico, en el cual el poder se encontraba hegemonizado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la primera gran derrota en el relevo presidencial ocurrió en 2000, cuando ganó Vicente Fox Quesada, postulado por una coalición conformada por el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), terminando con más de 70 años de control priista. Mientras que el relevo en el ejecutivo de las entidades inició en 1989, pasando a manos del PAN y del Partido de la Revolución Democrática (PRD) varias importantes gubernaturas, como Baja California, Guanajuato, Chihuahua, Distrito Federal, Jalisco, Yucatán, Chiapas, entre otros. Si bien es cierto que, en los primeros años del siglo XXI, la alternancia política se da en todos los niveles de gobierno, es de destacar que el análisis de sus causas, consecuencias y manifestación, todavía está por completarse, pues ésta revela aspectos y circunstancias muy diversas, que complejizan su explicación y generalización. Se busca contribuir con una contextualización sobre el fenómeno en el Estado de México, con el fin de aclarar algunas ideas sobre esta alternancia dada en el estado de México 2023.

La alternancia política en México es muy reciente, en tanto que ésta se consideraba más propia de los sistemas bipartidistas o multipartidistas (en donde la sucesión de los cargos de gobierno se presenta de manera alternada entre los distintos partidos políticos) que de un sistema de partido hegemónico, como el mexicano, en donde no se contemplaba el reemplazo, en el gobierno, del entonces partido dominante, el PRI.

A raíz de los triunfos de partidos distintos al PRI en las diferentes esferas del poder público, de presidentes municipales, gobernadores estatales y presidente de la república, durante la década de los noventa la alternancia política emergió como uno de los temas que requerían de la atención de la Ciencia Política. Aquí trataremos de aclarar algunos de los aspectos que ésta manifiesta, centrándonos en el caso de la renovación del el Estado de México.

La alternancia política implica el relevo en el gobierno por candidatos postulados, por uno o por varios partidos políticos diferentes al que ocupaba el cargo, lo cual ocurre mediante procesos electorales sucesivos. Lo que garantiza la posibilidad del cambio en el cargo de gobierno es la celebración de comicios periódicos, mediante reglas claras, la participación libre y el respeto irrestricto del voto ciudadano.

La alternancia política no solo implica cambios de personas o partidos políticos en el poder, sino también es un proceso que permite reforzar la confianza en las instituciones electorales y políticas de las democracias representativas. Sobre todo, en sistemas que se encuentran en el desarrollo y consolidación de reglas democráticas.

El viejo bastión del PRI ha caído. Por primera vez en 94 años, el Partido Revolucionario Institucional tendrá que ceder el poder en el Estado de México. Morena ha conseguido arrebatar al priismo su joya más preciada, la tierra natal de su último presidente, la entidad más poblada y con mayor peso electoral en el país. Las primeras tendencias electorales han confirmado este domingo el triunfo de Delfina Gómez, que se convertirá en la primera mujer en la historia en alcanzar la gubernatura. Han ratificado también el dominio del partido de Andrés Manuel López Obrador, que no tenía registro hace apenas 10 años, ya tiene 23 Gobiernos estatales con sus aliados, más del doble que toda la oposición en su conjunto. Nunca una fuerza política en México había crecido tan rápido en tan poco tiempo.

Poco después, el Instituto Nacional Electoral (INE) certificó el triunfo al emitir un conteo rápido que daba a Gómez una ventaja irreversible de cerca de 10 puntos sobre la priista Alejandra Del Moral, que admitió la derrota pese a que en un primer momento clamó victoria.

De acuerdo la Lista Nominal del INE, el municipio más poblado del Estado de México es Ecatepec donde hay más de un millón de habitantes, le sigue Nezahualcóyotl con más 800 mil y en tercer lugar esta Toluca con más de 700 mil. En este 2023, el Instituto Nacional Electoral (INE) contabilizó un total de 12 millones 668 mil 695 personas que radican en la entidad gobernada por el PRI con alrededor de 90 años consecutivos. Expertos y analistas han resaltado que Morena al ganar el Estado de México, entidad más poblada de todo el país, se podrá ver un panorama de lo que sucederá con las elecciones presidenciales 2024.

Para el partido del presidente la elección en el Estado de México era clave en su proceso de expansión electoral, pero también por la correlación de fuerzas que queda a partir de los resultados. Toda la oposición ha quedado reducida a nueve gubernaturas, mientras que Morena gobierna ya alrededor de 7 de cada 10 mexicanos en el orden estatal. Antes de la llegada de la ola guinda, el partido del presidente arrancó este sexenio con solo siete gobernadores, Delfina Gómez ya se había quedado muy cerca hace seis años y da la impresión de que el PRI no atendió esos avisos para evitar la debacle ni revertir la poca credibilidad en que se ha convertido.

A manera de conclusión, el Estado de México lo gano Morena y en específico la maestra Delfina Gómez Álvarez por tres factores muy claros según mi punto de vista: tuvo una candidatura de unidad con los demás posibles candidatos de su partido, existió entendimiento con sus aliados como lo fue el partido del trabajo y el verde ecologista; y el tercero es porque supo cómo comunicar con la gente y sus necesidades, lo que contrasto como la campaña de su adversaria Alejandra del Moral. Ella utilizó los mismo mecanismos de siempre por el PRI y PAN: intentar comprar voluntades mediante dispendio de recursos y regalo de dádivas sin importar las necesidades e ideologías de la gente, imponiendo su voluntad sin respetar a los liderazgos regionales, pensando que como buenos soldados debían cumplir con las órdenes, sin importar que las imposiciones dadas eran imposibles de cumplir.

No hubo coordinación entre los diferentes operadores, sumado al hecho de que no se puede combinar las ideologías de partidos como el PRIPAN y PRD, lo que demostró lo que siempre he dicho, cuando no se conoce la calle ni las regiones y sus costumbres están condenados al fracaso. La gente de Huixquilucan no piensa igual que la de Ecatepec, ya que sus necesidades son distintas pero aquel que hace planeaciones desde su escritorio y la comodidad del aire acondicionado jamás entenderá las necesidades que simplemente no conoce. Los dirigentes nacionales del PRI y PAN no tienen autocrítica, prefieren culpar a los factores externos y no asumir su realidad que no tienen candidatos competitivos ni propuestas reales que convenzan a la gente. Ante la realidad solo pronuncian excusas, lo que les asegura seguir perdiendo las elecciones a las que les toque liderar a sus partidos.

 

 “He llegado a la conclusión de que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos”. 

 

Charles de Gaulle,

primer ministro de Francia entre 1944 y 1946.

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