LA INVISIBLE MIGRACIÓN AFRICANA POR MEXICO

Por el Mtro Francisco Sánchez

Aunque empequeñecido por los movimientos de migrantes de Centro o Sudamérica y el Caribe, el número de africanos que transitan por las Américas con la esperanza de solicitar asilo en los Estados Unido está creciendo. Esto es parte de una tendencia más amplia y emergente de extranjeros originarios de regiones más allá de América Latina, como el Caribe y Asia, que transitan por Centro y Sudamérica para llegar a la frontera estadounidense.

Africanos de 35 nacionalidades fueron interceptados por las autoridades estadounidenses, y nacionales de Camerún, la República Democrática del Congo, Eritrea, Ghana y Somalia son los que las autoridades de Estados Unidos y México encontraron con mayor frecuencia en los últimos años. A la vez que este pequeño pero creciente flujo migratorio ha estado aumentando desde 2013, el número de migrantes africanos interceptados en Europa ha ido disminuyendo, debido a que la Unión Europea y sus estados miembros han endurecido sus fronteras.

Debido a que se trata de un fenómeno pequeño y reciente, la mayoría de los países latinoamericanos no priorizan a los africanos en sus políticas de gestión migratoria y sus respuestas generalmente se limitan a facilitar el tránsito hacia el norte y, en raras ocasiones dada la capacidad limitada, imponer restricciones. Los africanos raramente reciben acceso al asentamiento permanente a través de la protección humanitaria u otros estatutos legales, y muchos enfrentan desafíos únicos a lo largo de su viaje, incluyendo la discriminación racial y barreras lingüísticas.

Aunque la cifra que compone la población africana migrante es incomparable al flujo de latinoamericanos, cada vez más deciden huir de sus países para encontrar asilo en Estados Unidos, un fenómeno para el que los gobiernos no están preparados

Desde el 2000 ha habido un aumento de migrantes africanos que optan por huir a través de América Latina”, Los controles cada vez más estrictos que está estableciendo Europa y las trágicas muertes de aquellos que viajan en pateras (pequeñas embarcaciones de madera) que naufragan en el Mediterráneo y que se difunden a través de dramáticas noticias y rumores están cambiando los tradicionales destinos de los africanos (España, Alemania, Italia) por el continente americano, esta alternativa la están llevando a cabo, sobre todo, aquellos que cuentan con recursos y tienen más información sobre la oportunidad de llegar a Sudamérica y, de allí, a Estados Unidos. Se trata de un proceso que dura meses, y hasta años.

Aunque el número de subsaharianos que viajan por las regiones de América es todavía pequeño cuando se compara con los movimientos a gran escala de venezolanos y migrantes de ciertos países centroamericanos. En los primeros seis meses de este año, México detuvo a 2.000 extranjeros originarios de África, cuando solo de enero a marzo del 2022 interceptó a 7.600 migrantes de todas nacionalidades. Pero hasta el 2020 los africanos que cruzaban eran entre 100 y 200, lo que evidencia un aumento significativo. En Estados Unidos se ha registrado el paso irregular de unas 70.000 personas de origen africano y asiático. Ahora cuentan con más información, les guían en las rutas, les transmiten los datos por WhatsApp y otras plataformas, lo que está facilitando el repunte.

La nueva alternativa migratoria que siguen los africanos es la misma que trazan los que huyen de la propia región latinoamericana. Cuando llegan a Colombia y quieren continuar por Panamá, se encuentran entonces con la selva de Darién, la barrera natural, donde las peores infecciones y las picaduras de víboras acechan, donde hay que sortear cadáveres humanos en el suelo para avanzar donde la humedad tropical resulta asfixiante. Un paraje, como relatan algunos migrantes que en ciertos caminos la vegetación no permite ver el cielo.

 

El próximo desplazamiento será para llegar a Guatemala y cruzar a México, hasta Tapachula. En esta ciudad fronteriza surgen dos vías alternativas: subir por el Golfo de México hasta pasar a Texas o atravesar, desde el centro de México, hasta Tijuana. Pero otra observación reciente es cómo está aumentando el número de africanos que deciden quedarse en México.

Los africanos constituyen la población en tránsito más discriminada y que más trabas encuentra en los caminos. “Como no hablan español y no conocen la región, son a quienes más tratan de extorsionar”, manifiesta Alice Shackelford, coordinadora residente de la ONU en Honduras, que lleva meses denunciado la xenofobia que se está creando en la zona fronteriza del país centroamericano.

La integridad de cualquier migrante es susceptible de ser vulnerada, pero para los africanos lo es todavía más por el contraste cultural. “Sobre todo cuando hablamos de aquellos que quieren llegar de forma legal a México y Estados Unidos”.

Lo que complica más la situación es que ni los países que los reciben ni los de tránsito tienen experiencia o recursos para brindar el apoyo que requieren. La integración de esta gente es muy dura. No pueden optar al acceso de servicios para migrantes porque ni México ni Estados Unidos cuentan con personal que hable sus lenguas para atenderles. Para poder tramitar el permiso en la oficina de migración algunos traducen desde el inglés con una aplicación del móvil aquello que quiere decir.

La otra cara de la moneda del flujo migratorio africano que llega a América Latina, un fenómeno relativamente nuevo, favorece otro de los tantos limbos legales del complejo panorama: no pueden ser deportados. Estados Unidos, México y cualquier país de Centroamérica carecen de la capacidad de validar documentos de países africanos. No existen acuerdos de repatriación eficientes que permitan el retorno a sus países, como sí hay en Europa. Así que casi todos los ciudadanos africanos son retenidos unos pocos días y, como no pueden verificar la identidad, los dejan ir.

Aunque, como explican los tratados humanitarios, este tipo de población podría solicitar asilo político, apenas algunos lo hacen, a diferencia de la protección internacional que sí están recibiendo venezolanos, cubanos o nicaragüenses.

La abrumadora cantidad de personas que viajan a través de México para llegar a Estados Unidos siguen siendo de Centroamérica. El trayecto no es fácil, muchos de ellos son robados y golpeados mientras se trasladan hacia el norte. Además de estos peligros, los migrantes africanos también enfrentan obstáculos adicionales por las barreras lingüísticas y culturales. Sumado esto a que tienen menos acceso a los servicios de organizaciones de asistencia jurídica que no cuentan con personal que hable el mismo idioma que los migrantes.

Este verano, los migrantes enfrentaron un nuevo obstáculo en la frontera México-Guatemala. Se les impide llegar a la frontera de Estados Unidos, según activistas en la zona.

En agosto, el gobierno mexicano dejó de emitir visas de tránsito para migrantes africanos que les permitieran viajar hacia el norte hasta la frontera entre Estados Unidos y México. En cambio, los funcionarios están pidiendo a los migrantes que soliciten la residencia o una visa en México, lo que provoca temor entre los activistas por el miedo de poner en peligro futuras solicitudes de asilo en EE.UU.

Como resultado, miles de migrantes que huyen de guerras civiles y conflictos étnicos están estancados, dijo Rebecca Alemayehu, una abogada de inmigración con sede en California que representa a los solicitantes de asilo africanos y ha realizado varios viajes a Tijuana y Tapachula.

Migrantes africanos y haitianos protestaron este lunes 2 de enero del 2023 en la ciudad fronteriza de Tapachula, en el sureño estado mexicano de Chiapas, para poder ingresar al centro de atención provisional, causaron desorden e ingresaron por la fuerza, sin lograr ser atendidos, ya que les pidieron que salieran a formarse en una fila donde estaban más de 1.000 personas.

El perfil del migrante africano es, generalmente, el de un hombre que viaja solo. Pero sabemos que cada vez van a llegar más familias. Aunque no hay menores sin acompañante, manifestando una diferencia con la migración centroamericana que atraviesa irregularmente la región: tantos adolescentes, salvadoreños, guatemaltecos, que no han cumplido los 18 y viajan solos.

La migración africana refleja un panorama muy similar a la de México en los noventa: hombres, padres de familia, que viajaban solos para establecerse en Estados Unidos en busca de trabajo y que, cuando ya reunían el dinero, se traían a sus familias.

La nueva ruta que se está consolidando desde África hasta las Américas va a complicar mucho la situación y a crear desafíos todavía mayores. Se requiere de forma urgente que los gobernantes y tomadores de decisiones políticas estén preparados para atender este fenómeno que tanta necesidad y ayuda humanitaria va a generar.

“Los náufragos de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso del dinero, se cierran en sus narices. Algunos consiguen colarse. Otros son cadáveres que la mar entrega a las orillas prohibidas, o cuerpos sin nombre que yacen bajo la tierra en el otro mundo adonde querían llegar”

ENVENADO: Los emigrantes, ahora.

Eduardo Galeano

 

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