¿Morena dividido? ¿O una narrativa conveniente?

En varios medios de comunicación y entre ciertos opinadores se insiste, una y otra vez, en la misma idea: que Morena en Querétaro está dividido. Más que un análisis serio, parece una narrativa conveniente para intentar posicionar la idea de que la marca ya no es competitiva rumbo al próximo proceso electoral.
Curiosamente, esa pregunta se la repiten constantemente a Sinuhé Piedragil, presidente de la Mesa Directiva de la Legislatura, y ahora también a Arturo Maximiliano García, quien ayer asumió la coordinación de la bancada de Morena. Y más curioso aún: quienes más insisten en esa narrativa son algunos reporteros ligados políticamente al PAN y, particularmente, al grupo de Guillermo Vega.
Pero hay preguntas que nunca hacen.
Por ejemplo: ¿cómo explicar que el PAN, en 19 meses de Legislatura, apenas haya presentado 16 iniciativas? Así lo exhibió ayer el nuevo coordinador morenista, al contrastarlo con más de 80 iniciativas impulsadas por la bancada que supuestamente está “dividida”.
Si a esas cuentas nos vamos, entonces mejor divididos… porque unidos y flojos, como la bancada azul, ¿para qué?
Y si realmente quisiéramos analizar con honestidad la dinámica interna de los partidos, tendríamos que aceptar que todos muestran diferencias, tensiones y grupos internos. Lo vimos claramente en la votación de la Ley de Identidad de Género.
El Partido Verde dividió su voto: la diputada Perla Flores votó en contra y Gina Guzmán a favor. En Movimiento Ciudadano, Teresa Calzada votó en contra pese a haber firmado compromisos con esa causa, mientras Paul Ospital votó a favor. Y en el PAN, aunque en el pleno votaron en bloque contra la iniciativa, Guillermo Vega había votado previamente a favor en comisión para que el tema subiera al pleno.
Entonces, ¿eso no habla también de divisiones internas?
La realidad es más simple de lo que algunos quieren aceptar: estamos entrando en tiempos electorales y las narrativas comienzan a construirse con intención política. Y en ese contexto, ciertos espacios mediáticos parecen perder la memoria.
Porque basta recordar el proceso presidencial de Morena. Las llamadas “corcholatas” se confrontaron con fuerza, compitieron intensamente y defendieron sus aspiraciones. ¿Y qué pasó después? Hubo una candidatura ganadora, se cerró el proceso y todos terminaron integrándose al nuevo gobierno en posiciones estratégicas.
Eso ocurre cuando existen perfiles competitivos.
Y eso mismo está pasando en Querétaro.
Los distintos actores buscan posicionarse, crecer políticamente y generar identificación con la ciudadanía. Eso no es división; eso es competencia interna. Y sucede en todos los partidos.
¿O acaso no vemos a Felipe Fernando Macías construyendo su propia ruta rumbo a la gubernatura, aun cuando todos saben que no es precisamente el perfil favorito del actual gobernador? Una semana las encuestas ponen arriba a Luis Nava y otra semana al actual alcalde capitalino. ¿Eso no refleja también grupos y disputas internas?
¿Y qué decir de Movimiento Ciudadano? Basta hablar con algunos de sus militantes para escuchar inconformidades por la llegada de perfiles provenientes de otros partidos a posiciones privilegiadas, contradiciendo incluso los principios con los que nació ese proyecto político.
¿Eso tampoco es división?
La diferencia es que, cuando ocurre en Morena, ciertos sectores lo magnifican porque les conviene políticamente. Cuando pasa en otros partidos, entonces le llaman “pluralidad”, “debate interno” o “competencia democrática”.
Así de simple.
Quien hoy señala exclusivamente a Morena como un partido dividido, más que hacer un análisis profundo del escenario político, parece estar repitiendo una narrativa útil para determinados intereses.
Porque en política, los perfiles competitivos siempre buscarán destacar, crecer y conectar con el electorado. Y eso ocurre absolutamente en todos los partidos.

Comentar con Facebook

Start typing and press Enter to search