Nepotismo, plurinominales y paridad: la reforma que incomoda a la clase política
Mientras buena parte de la discusión política en Querétaro sigue concentrada en candidaturas y escenarios rumbo a 2027, la diputada Claudia Gayou, acompañada por Gisela Sánchez, presidenta estatal de Morena, puso sobre la mesa un paquete de reformas electorales que, más allá de filias o fobias partidistas, merecen una revisión seria.
Las iniciativas abordan temas que durante años han sido motivo de debate: la paridad sustantiva en los municipios más poblados, la intervención extranjera en procesos electorales, la representación proporcional, la participación de las juventudes, la sobrerrepresentación en los ayuntamientos y el nepotismo electoral.
Entre todas ellas hay una propuesta que, en lo personal, considero especialmente relevante: garantizar que al menos una diputación plurinominal sea ocupada por una persona joven. En un estado donde frecuentemente se habla de las juventudes pero pocas veces se les abren espacios reales de decisión, obligar a que exista representación de menores de 30 años en el Congreso constituye un paso importante para acercar a nuevas generaciones a la vida pública.
También resulta interesante la propuesta de eliminar las listas tradicionales de diputaciones plurinominales para que esos espacios sean ocupados por los llamados «mejores perdedores», es decir, candidatos que sí enfrentaron las urnas y obtuvieron respaldo ciudadano. El debate será intenso, pero al menos abre la puerta a discutir la legitimidad de quienes llegan al poder sin haber competido directamente ante el electorado.
Igualmente relevante es la intención de evitar la sobrerrepresentación en los cabildos y adelantar a 2027 las restricciones contra el nepotismo electoral. Son temas que han generado inconformidad ciudadana y que, tarde o temprano, debían ser discutidos en el ámbito local.
Pero quizá el dato político más importante es que estas reformas no requieren mayoría calificada. Basta una mayoría simple de 13 votos para que puedan convertirse en realidad. En otras palabras, su destino dependerá más de la voluntad política que de obstáculos legislativos.
Habrá quienes coincidan y quienes discrepen con cada una de las propuestas. Eso es normal en democracia. Lo que no puede negarse es que se trata de una agenda que busca modificar reglas fundamentales de la competencia política en Querétaro.
Y una vez más, hay que reconocerlo: Claudia Gayou continúa consolidándose como una de las diputadas más activas de la LXI Legislatura, acumulando iniciativas y colocando temas de discusión que difícilmente pasan desapercibidos.





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