POR QUE LA DEMOCRACIA EN MEXICO ES COSTOSA:

“PRISMA” POLÍTICO
MTRO: FRANCISCO SÁNCHEZ RAMÍREZ

El costo de la democracia en México en el ámbito federal se ha incrementado en los últimos periodos, a tal grado que las elecciones de 2018 fueron las más
costosas de su historia con un presupuesto de 28 108.5 millones de pesos, 3% más que el presupuesto del mismo año para el Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología (Conacyt). El monto se incrementó en 9 785.7 millones (53%) con respecto a los comicios de 2012. Se esperaría que un enorme gasto contribuyera a mejorar el desarrollo democrático de nuestro país, pero durante las elecciones 2018 la participación ciudadana fue de 64%, poniendo a nuestra nación como una de las más apáticas en Latinoamérica. En un país con casi la mitad de sus habitantes inmersos en pobreza, con necesidades urgentes en sectores como educación, salud, seguridad, entre otros, así como el descontento social y la pérdida de confianza en las instituciones político-electorales, han surgido diversas propuestas para optimizar el financiamiento público del sistema democrático, con el fin de fortalecer una democracia transparente, equitativa y efectiva.
De los poco más de 24,000 mdp que recibió el INE de presupuesto para el año electoral, casi 7,000 mdp se fueron a manos de los miles de candidatos que
buscan un cargo en los comicios del 1 de julio.
El ejercicio electoral que alcanzará su clímax este 1 de julio es el más caro del que se tenga registró en la historia democrática del país, ya que el INE recibió un presupuesto superior a los 24,215 mdp, de los cuales casi 7,000 mdp se fueron a manos de los partidos. Éstas son algunas de las cifras que desglosan esas millonarias cantidades.

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Para el 2022, a efecto de poder cumplir con todas sus atribuciones el INE solicitó a la Cámara de Diputados un Presupuesto de $24,649,593,972, pero bajo el argumento del mandato de austeridad impulsado por el presidente, solo fue aprobado el 80% de lo solicitado; es decir, $19,736,593,972.
El presupuesto que se otorga al INE se destina a tres rubros principales y se distribuye de la siguiente manera: 1) Presupuesto Base: Recursos que comprenden gastos de operación y servicios para desarrollar sus funciones (56.11%), 2) Cartera de Proyectos: Recursos destinados a la organización de
elecciones federales o locales según sea el caso (7.92%) y 3) Partidos políticos (29.49%). Para este año, ante un eventual mecanismo de participación, se
asignaría el 6.46% del presupuesto a la revocación de mandato (que de conformidad con la ley, debe cumplir con los mismos parámetros que una elección
ordinaria federal). No obstante, para esto, la Cámara de Diputados asignó el 33.2% de lo solicitado. Es decir, de los 3,830.45 MDP solicitados, solo le
entregaron 1,275.90 MDP.
Históricamente, el financiamiento a los partidos ha ido en aumento. Muestra de ello es que, hace 5 años, recibían $4,138,727,092.00 y para el 2021, ese monto aumentó a $7,317,020,133.00. Para el 2022, el monto total es de $5,821,851,702 y el partido político que más financiamiento público obtendrá es Morena, con $1,783,621,930, lo que representa la máxima cantidad en la historia para un
partido político.
Desde que México inició su transición hacia un sistema político caracterizado por la pluralidad partidista y autoridades electorales independientes, el dinero en la política ha sido tema recurrente en el debate público. Es cierto que se observa una tendencia creciente en el gasto destinado a mantener nuestra democracia: hoy los partidos políticos reciben más dinero que ayer y hoy las autoridades electorales nos cuestan más. También es cierto que han aumentado los intentos políticos por reducir este gasto.
¿Es esto un síntoma de que algo anda mal con la democracia mexicana? Que un sistema político cueste más dinero no significa necesariamente que su
funcionamiento sea ineficaz. Para hacer una revisión crítica de su gasto, primero se tiene que evaluar si lo que se tiene hasta ahora ha cumplido con su objetivo.
Por ejemplo, primero tendríamos que preguntarnos si los partidos políticos en efecto sirven como vehículos de representación de la voluntad popular.
Dependiendo de la respuesta que se le dé a esta pregunta, es la lupa bajo la cual tendríamos que evaluar el dinero público que se le destina a su mantenimiento.

Mientras no se siga este proceso crítico, las discusiones políticas alrededor del costo presupuestario de la democracia, más que brindarnos un beneficio, podrían traer consigo un impacto negativo. Esto es especialmente importante, por ejemplo, ahí donde se discute el presupuesto destinado al funcionamiento de las autoridades electorales. Por un lado, los señalamientos de gasto excesivo o irracional pueden aumentar la desconfianza de la gente en estas autoridades. Por otro lado, si se llegan a implementar recortes significativos, podría debilitarse su autonomía y presentarse la incapacidad para cumplir con sus múltiples mandatos constitucionales.
México necesita instituciones sólidas para defender su democracia. No estamos en contra de que se revise a detalle en qué se está gastando el dinero que se le asigna a los órganos electorales y se busque la optimización de recursos. Pero no hay que olvidar que sale más caro no tener democracia.

“La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre, con
excepción de todos los demás”. Winston Churchill.

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