Relato de la experiencia de una aficionada de Gallos
He leído que perdió el futbol, pero creo que perdimos todos, perdimos más los queretanos, perdimos la confianza quienes solo pensábamos pasar un rato agradable viendo un partido… un partido que se sabía de alto riesgo, pero que carecía de vigilancia, un partido donde se relajaron las medidas de seguridad, porque a mí no me revisaron al entrar como normalmente se hace, una vez adentro, había gente sin cubrebocas que igual dejaron pasar.

Ya en las gradas, los ánimos se calentaban desde que no se respetaron los lugares, como ejemplo en el nuestro estaba un aficionado del Atlas, a quien solicitamos se parara porque ese era nuestro lugar y se enojó, sin moverse claro… lo dejamos así, y nos fuimos a otro lugar; esto se repitió dos filas abajo y el que estaba parado le soltó dos golpes al que estaba sentado, quien entonces si se levantó para responder la agresión, una mujer se puso entre los dos para detener el pleito, nunca se acercó nadie de vigilancia, policías ni había, solo unos paramédicos se acercaron para saber si estaban bien. Fue en ese momento que comentamos la falta de vigilancia y qué pasaría si existiera un pleito, nuestra especulación no tardó en hacerse realidad.
Luego del espectáculo de colores azul, blanco y negro por parte de la porra queretana, empezaron unos a pelearse entre ellos, nadie los detuvo, el pleito creció, para eso en el lado opuesto ya empezaban las agresiones contra el equipo visitante, ya no poníamos atención en el partido, de pronto salieron los de la porra y corrieron a atacar a los del Atlas, la cancha se llenó de gente que corría, niños empezaron a llorar, gente a quitarse las playeras.
En mi zona, unos con otros pedían calma, de pronto llegó una chica del Atlas tratando de esconderse, ahí la sana distancia ya no importó entre varios la cubrieron, el señor que estaba mi lado se quitó su playera y se la dio a la chica, entre todos a hacernos bola y sin movernos, no sabíamos cómo estaba afuera, lo que si sabíamos es que corrían los agresores por los pasillos.
Los de los palcos apoyaron para subir a los niños y resguardarlos, en ese momento pensé si fuera madre que haría ¿le doy a un extraño a mi hijo o lo dejo conmigo? Varios papás entregaron a sus hijos a los palcos para que se protegieran.
Hay órdenes de aprehensión, pero no hay detenidos aún, se habla de castigo ejemplar, pero los agresores siguen sueltos… esos que salieron de la porra para agredir, para golpear y tirar a matar sin importar nada, esos no son aficionados, esos no pueden ser queretanos (me niego a creerlo), los aficionados, los verdaderos gallos, respetamos el deporte, respetamos al equipo, respetamos la casa de los Gallos, el estadio… en medio de golpes y gente corriendo, el portero de Qro, Washington se quedó a calmar a los agresores, a impedir que siguieran golpeando a una señora…
Me espanté, pero mi miedo creció cuando salí y vi las imágenes que pronto empezaron a circular en los medios, en redes sociales, fue en ese momento cuando me di cuenta que mis ojos no vieron ni la mitad de lo que realmente pasó, seguro que quienes estuvimos ahí tendremos visión diferente, dependiendo de la zona, del ángulo, pero eso sí, todos en medio del susto de la desesperación, del no saber qué hacer, no saber hacia dónde correr, porque sabíamos que ninguna parte del estadio era zona segura, porque si algo faltó fueron elementos de seguridad.
Es verdad #somosmaslosbuenos porque en medio de la desesperación, del miedo, también hubo apoyo, hubo protección entre los aficionados, sin importar la camiseta.






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