Vega y Correa en contra del derecho de decidir de la mujeres.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación fue clara: penalizar a una mujer por interrumpir su embarazo es violar sus derechos humanos. Esa resolución no deja margen a interpretaciones ni excusas morales, mucho menos políticas. Sin embargo, en Querétaro, dos hombres en LXI Legislatura decidieron ignorar el mandato de la justicia federal y aferrarse a un modelo de castigo y control sobre los cuerpos de las mujeres.
El 30 de octubre, la Comisión de Administración y Procuración de Justicia —presidida por Guillermo Vega y conformada por Enrique Correa, que se dice independiente, y Homero Barrera, de Morena— con 2 votos a favor y una abstención dictaminó en contra de la despenalización del aborto. Lo hicieron con premura, casi en secreto, como quien sabe que su decisión contradice la ley y la razón, pero prefiere actuar antes de que alguien cuestione el atropello.
Durante la sesión, el diputado Homero Barrera —única voz disidente y defensor del derecho de las mujeres a decidir— subrayó que tres hombres no pueden decidir sobre los cuerpos de más de un millón de mujeres queretanas. Además, denunció que el dictamen no le fue compartido en tiempo y forma, y que la convocatoria a la comisión se realizó de manera irregular, evidenciando la falta de transparencia y la prisa política por cerrar el debate.
En medio de la discusión, mujeres de ADAX Digital irrumpieron en la sesión con gritos y reclamos legítimos, exigiendo respeto al derecho a decidir. Su protesta fue ignorada. Les pidieron “mantener el orden”, pero lo que guardaba la comisión no era orden, sino el silencio cómplice de la imposición. Minutos después, fueron ellas mismas quienes acompañaron a las diputadas y diputados de la 4T en una rueda de prensa para condenar el atropello cometido por Vega y Correa, que impidieron que la iniciativa fuera discutida en el pleno, como debía ser.
No es la primera vez que estos legisladores actúan con abuso de poder. Guillermo Vega fue señalado por haber sustraído la urna durante la votación de la mesa directiva en el Congreso, mientras que Enrique Correa fue acusado de arrebatar boletas de votación al diputado Ulises de la Rosa y huir a esconderla en la misma votación de la mesa directiva. Hoy, ambos repiten el patrón: manipular el proceso y desoír la voz ciudadana, pese a que acordaron civilidad a partir de la instalación de la nueva mesa.
Dos Diputados en el Congreso queretano han decidido mirar hacia otro lado, pretendiendo que la moral sustituya al derecho. Pero la historia será implacable con quienes, en lugar de garantizar justicia, la negaron en nombre de su propio miedo. Porque los derechos de las mujeres no se dictaminan en lo oscurito ni se silencian con marrullerias. Y aunque intenten cerrarlo en comisión, el debate ya está abierto en la conciencia pública de nuestro estado.





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