Dolorfin consultorio Quiropráctico llega a Querétaro
La quiropráctica no es medicina tradicional, ni pretende serlo. Tampoco sustituye a la ortopedia ni utiliza fármacos ni procedimientos quirúrgicos. Es, más bien, una disciplina que busca restaurar el equilibrio del cuerpo a través del ajuste de la columna vertebral, permitiendo que el sistema nervioso —el “cerebro del cuerpo”— funcione correctamente.
Según el testimonio del fundador de la red Dolorfin —una de las cadenas quiroprácticas más sólidas de América Latina—, “la quiropráctica no cura enfermedades, pero sí permite que el cuerpo se cure a sí mismo cuando eliminamos las interferencias nerviosas”.
De la anécdota personal al milagro clínico
El camino del entrevistado hacia la quiropráctica comenzó por una experiencia profundamente personal: tras padecer asma durante diez años y consumir corticoides desde los seis años, su salud cambió drásticamente después de recibir ajustes quiroprácticos. “Pasé de usar inhalador casi diario a sólo dos veces en tres meses. Eso cambió mi vida y mi vocación”, relata.
Así, surgió el deseo de compartir los beneficios del cuidado quiropráctico con más personas, y años después, dirigir una red que hoy atiende desde bebés con reflujo hasta adultos mayores con lumbalgias, pasando por mujeres embarazadas, atletas profesionales, personas con escoliosis, ciática, e incluso pacientes con condiciones complejas como parálisis cerebral infantil o secuelas post-COVID.
Casos documentados: de sordera súbita a fertilidad
Aunque para muchos resulta difícil de creer, la quiropráctica tiene casos documentados que rayan en lo milagroso. El primero de todos se remonta a 1895, cuando el fundador de la profesión, D.D. Palmer, realizó un ajuste a un hombre llamado Harvey Lillard, quien recuperó la audición de forma inmediata. Así nació la quiropráctica como disciplina formal.
Actualmente, Dolorfin documenta decenas de testimonios con evidencia pre y post tratamiento, firmados por los propios pacientes. Se reportan mejoras en casos de colitis, insomnio, asma, migrañas, infertilidad, ansiedad, e incluso recuperación de funciones motoras en personas con parálisis cerebral.
“Nuestra filosofía no es que curamos, sino que ayudamos a que el cuerpo funcione como fue diseñado”, afirman.
¿Qué hace un quiropráctico?
El quiropráctico no receta ni opera. Ajusta la columna vertebral para liberar la presión sobre los nervios que conectan el cerebro con todo el cuerpo. Esta acción permite una mejor comunicación entre órganos, músculos y sistemas.
El protocolo de diagnóstico en centros como Dolorfin incluye:
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Evaluación ortopédica y neurológica
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Escaneo digital de pisada
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Revisión postural
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Radiografías específicas
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Plan de tratamiento personalizado
El cuidado se divide en tres fases:
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Etapa sintomática: enfocada en el alivio del dolor y síntomas iniciales.
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Etapa correctiva: trabaja en la alineación estructural a través de ejercicios, ajustes y masajes.
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Etapa de mantenimiento: una fase preventiva que busca mantener el equilibrio del cuerpo a largo plazo.
No sólo para deportistas de élite
Aunque Dolorfin ha atendido a figuras reconocidas como campeones mundiales de boxeo, fisicoculturismo y triatlón, también está abierto a cualquier persona: desde el adulto mayor que busca mejorar su movilidad hasta el padre de familia que se lastimó jugando fútbol con sus hijos.
De hecho, un estudio realizado por Medicare en Estados Unidos mostró que adultos mayores que acudieron a atención quiropráctica vivieron, en promedio, 14 años más, con menos fracturas de cadera, menos consumo de medicamentos y mayor calidad de vida.
Quiropráctica para todos… incluso para perrhijos
La red también ofrece atención gratuita a niños con parálisis cerebral y pacientes con cáncer infantil, como parte de un estudio clínico sobre la influencia del cuidado quiropráctico en la recuperación post-quimioterapia. “No curamos el cáncer, pero sí ayudamos a que el cuerpo resista mejor los efectos del tratamiento”, explican.
Y por si fuera poco, también se ajustan mascotas. “Hoy en día, muchas personas tienen ‘perrhijos’. Y hemos tenido excelentes resultados con razas como bóxers y salchichas, que suelen presentar problemas articulares”.
Un llamado a la prevención
La quiropráctica no debe verse sólo como una herramienta para aliviar el dolor, sino como parte fundamental del bienestar general. Desde una pisada incorrecta que afecta la postura hasta una vértebra desalineada que altera el funcionamiento digestivo, la salud comienza por la columna vertebral.
“Nuestra misión es que la quiropráctica se convierta en parte de la canasta básica de salud, al igual que una buena alimentación, el ejercicio y el pensamiento positivo. Todos deberíamos ajustarnos de por vida”.





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