Fiscalización selectiva, la ESFE ¿es el brazo político del PAN?
La Diputada Claudia Gayou dio un paso que pocos se habían atrevido a dar: abrir la caja negra de la fiscalización en Querétaro con un Consejo Ciudadano que revisa, con lupa técnica, lo que durante más de una década se había manejado con discreción política. Y en su primer ejercicio, el hallazgo es demoledor: la Entidad Superior de Fiscalización del Estado no mide con la misma vara a todos.
Los números no mienten. El municipio de Querétaro, con el presupuesto más alto del estado —3 mil 584 millones de pesos— apenas acumula nueve observaciones. Corregidora, gobernado por el PAN, sólo cuatro. El Marqués, también panista, dieciséis, pese a manejar enormes volúmenes de recursos y sin un solo turno de investigación. En contraste, Huimilpan, con apenas 115 millones de presupuesto, carga con 45 observaciones; Colón, con menos recursos que los grandes municipios, suma 55; y Tequisquiapan enfrenta nueve turnos de investigación.
¿Casualidad? No cuando las presidencias municipales más observadas pertenecen a partidos de oposición o exaliados hoy incómodos para el PAN: PRI, Movimiento Ciudadano, Verde y Morena. No puede ser casualidad cuando los municipios panistas reciben trato prudente, blando y casi protector.
El caso de la capital es escandaloso. Regidoras como Rosy Corral y Paulina Aguado han documentado irregularidades graves: compras inexplicables de hornos de microondas, ¿carritos? y equipamientos inflados; la desaparición administrativa de 19 inmuebles municipales, con un valor superior a 1,280 millones de pesos, sin que hasta hoy exista una explicación pública clara sobre su destino. Y, aun así, la ESFE apenas “toca” al municipio con observaciones menores, como si se tratara de un gobierno inmaculado.
Aquí la fiscalización deja de ser técnica y se vuelve política.
El Auditor Superior Francisco Javier Covarrubias Enríquez podrá no portar credencial del PAN, pero su trayectoria habla: fue asesor de la bancada blanquiazul en el Senado y llegó a la Auditoría Superior gracias a una LX Legislatura con mayoría absoluta de Acción Nacional. No arribó por una carrera autónoma de control, sino por una cadena de confianza construida dentro del mismo grupo que hoy gobierna el estado.
Cuando el órgano que debe vigilar al poder fue impulsado por ese mismo poder, la independencia se vuelve una promesa vacía.
El primer análisis del Consejo Ciudadano de Fiscalización revela lo que muchos sospechaban: mano dura para la oposición, guante de seda para los municipios panistas. Una fiscalización que parece diseñada no para corregir, sino para golpear políticamente; no para sanear finanzas, sino para construir narrativas de “corrupción opositora” y “pureza azul” justo cuando la carrera por el 2027 ya arrancó.
Por eso la llegada de Claudia Gayou a la Comisión de Fiscalización no es un trámite legislativo: es una amenaza directa al andamiaje de protección que durante once años permitió que la ESFE operara sin contrapesos reales. Si el nuevo Consejo Ciudadano de Fiscalización logra imponer criterios técnicos, parejos y transparentes, no sólo se equilibrará la balanza: se romperá una práctica histórica de uso político del órgano auditor.
Y ese golpe no sería menor. Sería el fin de la fiscalización a modo, el inicio de la rendición de cuentas real.
Y me preguntó…ante está revelación, ¿el PRI, Movimiento Ciudadano y el PVEM seguirán apoyando al PAN en la Legislatura?





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